jueves, 19 de agosto de 2021

2MASS J2126–8140 y los planetas errantes

Representación artística del planeta 2MASS J2126-8140 (Universidad de Hertfordshire/Neil Cook)

2MASS J21265040−8140293, también conocido como 2MASS J2126−8140 para los amigos, es un gigante gaseoso que orbita la enana roja TYC 9486-927-1 a 104 años luz de la Tierra. La principal peculiaridad de este planeta es que orbita su estrella a unos 25 parsecs de distancia, la órbita más grande conocida hasta la fecha (tarda casi 1 millón de años en dar una vuelta completa) y la más alejada de su estrella (casi 7000 Unidades Astronómicas). Se calcula que desde que existe, solo ha completado 50 vueltas completas, el equivalente a su año.

El planeta gigante 2MASS J2126-8140 parecía ser un cuerpo solitario que vagaba libre por el universo, un planeta interestelar, un mundo errante como tantos otros (se estima que hay unos 16.500 millones de planetas huérfanos solo en la Vía Láctea). Sin embargo un equipo internacional de astrónomos descubrió que en realidad el planeta orbita alrededor de una estrella situada a un billón de kilómetros de distancia, unas 7.000 veces la distancia entre la Tierra y el Sol. Para hacernos una idea, su órbita estaría 140 veces más lejos que la de Plutón, esto convierte a esta formación en el sistema planetario más extenso conocido.

Con una masa estimada de entre 11,5 y 15 veces la de Júpiter, se trataría de un gigante gaseoso muy masivo. Cuando los científicos hallaron 2MASS J2126-8140 en 2008, pensaron que era formaba parte de un grupo de estrellas y enanas marrones (cuerpos estelares a medio camino entre los planetas más gigantes y las estrellas menos masivas) todos ellos con una edad estimada de 45 millones de años. 

Años después, otro equipo de astrónomos descubrió más características de este peculiar sistema estelar mientras hacían un censo de estrellas jóvenes y enanas marrones. En realidad, este gigante no era una enana marrón a la deriva, si no que se mueve conjuntamente con su estrella TYC 9486-927-1, situada a un billón de kilómetros del planeta.
El astrónomo de la Universidad Nacional Australiana Simon Murphy, uno de los autores del hallazgo, especula que este planeta pudo haberse formado en otro sistema para acabar siendo atrapado por la estrella, un planeta errante que decidió abandonar su vida nómada. Uno de los aspectos más interesantes es que se trata de un cuerpo a medio camino entre el exoplaneta y la enana marrón (una especie de estrellas fallidas), lo cual permitiría analizar el origen y formación de estos objetos celestes.

Interpretación artística de un objeto a medio camino entre el planeta gigante y la enana marrón. (Caltech/Chuck Carter; NRAO/AUI/NSF).

Durante años se ha postulado la existencia de planetas errantes, mundos oscuros sin una estrella a la que orbitar, que vagarían por el universo sin rumbo definido, sin ciclos ni estaciones... Hoy en día se estima que por cada estrella hay entre 100 y 100.000 planetas errantes. Recientemente se ha empezado a comprobar la influencia gravitacional de algunos de estos planetas (observarlos es muy difícil ya que no tienen una órbita tan previsible y vagan a oscuras por el espacio, sin ninguna estrella que los ilumine). Muchos de estos planetas descubiertos suelen ser gigantes gaseosos masivos, prácticamente enanas marrones, esto es lógico ya que resulta mucho más fácil detectar los efectos de una masa cuasi-estelar. 

Este es el caso de SIMP J01365663+0933473, un planeta  que viaja errante por el espacio y que inicialmente fue clasificado como una enana marrón. Las enanas marrones son estrellas fallidas, objetos que iban camino de convertirse en estrellas pero no llegaron a alcanzar la masa crítica para iniciar la reacción nuclear de fusión y comenzar su andadura como estrellas. Estos cuerpos se quedan a medio cocinar, entre el planeta gigante y la estrella enana.

Descubierto en 2016 gracias al radiotelescopio VLA (Very Large Array) SIMP J01365663+0933473 es objeto bastante extraño: 12,7 veces más masivo que Júpiter, con un radio tan solo un poco mayor (1,22 RJ) y con campo magnético "sorprendentemente poderoso" (200 veces mayor que el de Júpiter). Tiene una edad estimada de apenas 200 millones de años, prácticamente un "recién nacido" a escala cósmica. Está situado a unos 20 años luz de la Tierra y a pesar de no tener una estrella que lo ilumine, no pasa frío, su temperatura superficial es de unos 825 grados centígrados.

Los planetas que deambulan por el espacio sin una estrella que los retenga ni un sistema planetario en el que integrarse son también conocidos como "planetas rebeldes" (rogue planets). Se cree que algunos se forman como planetas normales y en un momento dado abandonan su sistema como resultado de algún choque o colisión. Probablemente el universo está repleto de ellos, el problema es que no podemos verlos, nuestras herramientas aun no son lo suficientemente precisas para detectar estos cuerpos que deambulan en la oscuridad, sin ninguna luz que reflejar ni estrellas que transitar. Muchos de ellos tienen temperaturas muy bajas ya que tampoco reciben ninguna energía externa, lo cual a su vez dificulta su detección con telescopios infrarrojos.

A falta de luz, los investigadores deben detectar el efecto de microlente gravitacional que causan este tipo de cuerpos a su paso. Dicho mal y rápido: los científicos observan las deformaciones causadas por la masa de estos planetas en el tejido del espacio-tiempo. La luz de las estrellas se deforma cuando pasa junto a estos planetas; calculando la desviación, podemos hacernos una idea aproximada de la masa del planeta. Cuanto mayor es la masa, mayor es la deformación del espacio y más se desvía la luz de otras estrellas.


En Octubre de 2020, un equipo de astrónomos del Roman Space Telescope logró detectar un planeta rebelde del tamaño de la Tierra vagando por la Vía Láctea. Localizar un planeta tan pequeño supone todo un reto técnico y un gran aliciente para un telescopio diseñado para detectar este tipo de planetas errantes. El planeta rebelde todavía no tiene un nombre con gancho, lo más parecido sería "evento de microlente OGLE-2016-BLG-1928" (OGLE es una organización llamada Optical Gravitational Lensing Experiment)

+ info: Microsiervos - UniverseToday

jueves, 12 de agosto de 2021

HD 80606 b - Un mundo oscuro y excéntrico

Es muy difícil imaginar un mundo donde la luz no existe, un planeta de noche eterna, en la que nunca amanece ni anochece, y donde todo se mantiene en una penumbra casi completa. Pero, por difícil que sea, existen lugares así, y algunos no está tan lejos, apenas a 190 años luz de nuestro tibio y soleado hogar.

Se trata de HD 80606 B, un mundo de tinieblas (con entre 4 y 6 veces el tamaño de Júpiter) en donde jamás brilla el sol, la luz de su estrella madre jamás llega a la superficie.

HD 80606 B está rodeado por una atmósfera compuesta de mercurio en gas, nitrógeno y otros elementos pesados, lo que le da un color negro con tonos rojizos, además posee una intensa actividad volcánica, cada hora hay hasta 15 erupciones volcánicas simultáneas en distintos puntos del planeta. Toda esa ceniza y material se queda en la atmósfera del planeta, haciendo que la luz de la estrella madre de HD80606B no pueda penetrar su densa atmósfera, por eso este mundo vive en la oscuridad total. 

Quizá lo que más horroriza y fascina a los astrónomos acerca de HD80606B es que no podemos ver su superficie desde la Tierra, lo que nos hace conjeturar sobre lo que hay debajo de esas nubes rojas y negras. 

Simulación de la radiación de calor de HD 80606 b en su lado nocturno tras el paso por su periapsis, el punto más cercano a su estrella (Wikipedia).

Otro dato extraño de HD 80606 B es que su perihelio es bastante excéntrico, se acerca demasiado a su estrella madre (más que el primer planeta de este sistema), para luego alejarse hasta la altura de los planetas más exteriores de esta estrella. Cada año, HD 80606 B cruza las trayectorias de todos los demás planetas de su sistema en un ejercicio de temeridad cósmica.

Debido a esto, su temperatura fluctúa desde los casi 2000 grados centígrados del verano, hasta los 20 grados bajo cero en menos de seis meses. Este brutal gradiente térmico origina tempestades y vientos de hasta 5 Km/seg. Su atmósfera explota cuando el planeta pasa por su punto más cercano a la estrella. 

HD 80606 B poseía el récord anterior, con una excentricidad orbital de 0.9349, pero recientemente ha sido superado por HD 20782 b con una excentricidad de 0,97±0,01

Tampoco sería el planeta más oscuro, TrES-2b ostenta el récord del planeta con el menor albedo, refleja menos del 1% de la luz que recibe de su estrella (GSC 03549-02811). El ajuste óptimo para el cálculo de su albedo lo sitúa en un 0.04%, menos que el carbón. Además, su atmósfera irradia un resplandor rojizo que le confiere un aspecto aun más siniestro.

+info: Exoplanet.eu

Cariclo - Una centauro con anillos


(10199) Chariklo o Cariclo es un cuerpo celeste menor que se encuentra entre las órbitas de Saturno y Urano a unos 16 UA de distancia del Sol. Se caracteriza por tener un sistema de dos anillos planetarios, lo que le convierte en el objeto celeste más pequeño conocido con anillos. Fue descubierto el 15 de febrero de 1997 por James V. Scotti, miembro del programa de detección de planetas menores Spacewatch. Las observaciones infrarrojas han detectado la existencia de hielo en su superficie.

Antaño, denominados planetoides o planetas menores, los centauros son un tipo de cuerpos menores del sistema solar que orbitan alrededor del Sol entre Júpiter y Neptuno, cruzando las órbitas de los gigantes gaseosos. Esto hace que se comporten como asteroides y en ocasiones como cometas, de ahí su apodo mitológico de "centauros", mitad caballo y mitad humanos. Siguiendo la tradición se les suele denominar con nombres de centauros mitológicos o seres relacionados con ellos. Según la mitología griega, Cariclo era una ninfa hija de Apolo y esposa de Quirón (otro centauro/planetoide). Curiosamente, su "padre" mitológico Quirón o (2060) Chiron es el único que ha mostrado orgulloso su cola (su coma tratándose de un cometa) y es muy probable que también tenga un par de anillos bastante similares a los de su hija, de tal palo tal astilla...

Los centauros se cree que se originaron en el cinturón de Kuiper y siguen órbitas dinámicamente inestables que pueden ocasionar su expulsión del sistema solar, un impacto con un planeta o el Sol, o su evolución en un cometa de periodo corto. 

Con un diámetro estimado de 258 km y un albedo de 0.06, Cariclo es el mayor asteroide del tipo centauro conocido hasta el momento, seguido de Quirón (230km), Folo (200km) y Neso. Sin embargo, la órbita de Cariclo es más estable que la de otros centauros. Actualmente tiene una resonancia 4:3 con Urano, situado a tan solo 0.09 AU. 

En junio de 2013 el tránsito del planetoide por delante de una estrella UCAC4 248-1088672 permitió detectar que Cariclo está rodeado por un sistema de dos anillos de gran densidad de 7 y 3 kilómetros de anchura respectivamente, separados por una franja estrecha y oscura de 9 km, algo nunca visto hasta entonces. El equipo nombro provisionalmente a los anillos como Oiapoque y Chuí, dos ríos en los extremos norte y sur de Brasil.

El radio de los anillos es relativamente elevado, 391 y 405 kilómetros respectivamente, lo que implica que estén muy separados de Cariclo. La forma alargada de Cariclo junto con su periodo corto de rotación puedo haber limpiado el material existente en su disco ecuatorial, esto explicaría la gran separación existente entre los anillos y el cuerpo principal.

Este tipo de anillos parece haberse formado a partir de los restos de una colisión que quedaron atrapados en los dos estrechos anillos por la presencia de por lo menos una pequeña luna pastora. Por eso no es descabellado aventurar que además de los anillos, Cariclo pueda tener uno o más satélites.

+info: Wikipedia

La resonancia 1:2 Júpiter-Saturno

En las noches oscuras de invierno me gusta leer mitos y leyendas astrofísicas, me producen un terror cosmológico similar al de los relatos de Lovecraft; uno de mis preferidos es "La increíble historia de la resonancia 1 a 2 entre Júpiter y Saturno" y dice así:

Hace muuuuucho tiempo, nació una pequeña estrella en la nube Interestelar Local, dentro de la Burbuja Local, en un Brazo de Orión, en una galaxia espiral llamada Vía Láctea. Esta pequeña estrella, nuestro sol, gobernaba un sistema planetario muy distinto al que conocemos hoy en día. Eran tiempos convulsos: teníamos más vecinos, todavía no estaba claro quién vivía en cada órbita, los cuerpos celestes chocaban entre sí, descarrilaban, se fusionaban... 

Uno de estos choques originó nuestra Luna, cuando Tea (o Theia) un planeta del tamaño de Marte, chocó contra una Tierra aun en formación formando una nube de metralla que se quedó orbitando una resignada Tierra. Con el tiempo, todos estos fragmentos se aglutinaron formando nuestro satélite y la Tierra poco a poco superó el trauma. Hoy en día, la mitad del material de la Luna es extraterrestre, es decir, procede de un planeta que no es la Tierra. 

Representación de Tea (u Orfeo) chocando con la Tierra

Pero este no es el asunto del que vamos a hablar hoy, en lugar de eso, nos adentraremos en un terreno mucho más especulativo en el que existen pocas certezas y un montón de posibilidades. En un momento dado, en este sistema solar bullicioso, transitado y caótico, dos gigantes se pusieron de acuerdo: Júpiter y Saturno. Paradójicamente, el orden y la sincronía entre estos dos colosos resultó más relevante para la configuración del sistema solar que todo el caos precedente...

Hace aproximadamente medio año (Octubre de 2020) estos dos titanes entraron en conjunción, es decir, la distancia entre ellos era la mínima posible, 730 millones de kilómetros. Esta conjunción no tuvo ningún efecto catastrófico, sin embargo en esta época primigenia estos dos planetas hicieron algo mucho más peligroso que una simple conjunción, ambos entraron en resonancia 1:2.

Las órbitas de los dos planetas se sincronizaron de modo que por cada vuelta de Júpiter al Sol, Saturno daba dos vueltas. Esto se tradujo en que ambos planetas se alineaban una vez cada año jupiteriano (4333 días terrestres) desplazando el centro de masas del sistema solar y descojonando las órbitas de todos sus vecinos, algo parecido a lo que pasaría si dos señores muy muy gordos se sentasen en el mismo lado de un tiovivo repleto de niños pequeños. Poco a poco, la mayoría de los planetas se fueron alejando del sol atraídos por este nuevo y poderoso centro de masas.

Por si fuera poco, las resonancias en física de ondas contribuyen a retroalimentar o amplificar el fenómeno. Júpiter y Saturno estaban cada vez más convencidos de su buena onda mientras el resto del sistema solar se destrozaba. Para hacernos una idea de los efectos de una resonancia podemos imaginar a un padre empujando a su hija en un columpio, si el columpio llega a lo más alto cada 2 segundos pero el padre empuja a intervalos aleatorios, gran parte de la fuerza del empuje se desperdicia; sin embargo si el mismo padre le pone un poco de ganas y empuja el columpio en lo más alto, cada dos segundos exactos, el movimiento del columpio se va amplificando cada vez más.

A partir de aquí comienza una migración planetaria en la que solo podemos especular ya que reconstruir el estado del sistema solar antes de esta resonancia sería tan osado como incierto, sin embargo, si que podemos imaginar un amplio abanico de consecuencias:

  • Dice la leyenda que algunos planetas vieron alterada su órbita saliendo despedidos del sistema solar, rumbo a la nada... estos desafortunados planetas quedarían convertidos en planetas errantes o planemos (en realidad ya ni siquiera cumplirían las condiciones para ser llamados "planetas"), condenados a vagar a oscuras por el espacio interestelar sin una estrella que les de calor.
  • Otros planetas tuvieron peor suerte y podrían haber sido engullidos por el sol; hoy en día es imposible reconstruir evidencias de este banquete, pero no es en absoluto descartable si analizamos cualquier modelo en el que las órbitas de objetos cercanos al sol se descompensen.
  • Unos pocos, los más afortunados, se pasearon por todo el sistema solar. Algunos cambiaron de ubicación (probablemente tanto Venus como Mercurio vivían en regiones más apacibles y alejadas del Sol), otros cruzaron sus órbitas (Urano y Neptuno  se intercambiaron las posiciones en lo que pudo haber sido un ostiazo espeluznante) y muchos otros se mudaron hacia lugares más remotos y oscuros en los límites del sistema solar, el barrio chavolista del cinturón de Kuiper.
a) Configuración inicial de los planetas exteriores y el cinturón de Kuiper, antes de la resonancia 2:1
b) Espaciamiento de los planetesimales del cinturón de Kuiper después del cambio orbital de Neptuno (azul) y Urano (verde).
c) Estado final tras la expulsión del cinturón de Kuiper por los planetas gigantes.

El efecto de la resonancia Júpiter-Saturno no se limitó a las zonas más céntricas de nuestro sistema, por aquel entonces, millones de cuerpos pequeños esperaban en el cinturón de Kuiper una oportunidad para entrar en el paraíso (algo parecido a la valla de Melilla); con la presencia de Urano y Neptuno en los confines del sistema solar, muchos de ellos se vieron atraídos por estos dos gigantes gaseosos y se armaron de valor para adentrarse en regiones más cercanas al Sol en lo que sería conocido como el bombardeo intenso tardío

La reacción en cadena iniciada por Júpiter y Saturno dispersó hacia el exterior los cuerpos del cinturón de Kuiper que en aquella época estaba mucho más cerca del Sol; el cinturón de Kuiper, recíprocamente, contribuyó a arrastrar a la periferia a otros planetas como Urano o Neptuno. 

Así dio comienzo una etapa muy violenta para los pocos planetas que aun permanecían a salvo, durante años el chaparrón de asteroides fue una constante que desfiguró a todos los planetas sólidos, sin embargo a pesar de lo trágico del suceso caben destacar varios aspectos positivos:

  1. Afortunadamente, no hubo heridos. La Tierra al igual que otros planetas rocosos aun era una masa incandescente de roca fundida en la que difícilmente podía existir ninguna forma de vida que resultase apedreada.
  2. Dicen las malas lenguas que el compuesto que aquí llamamos "agua" pudo haber llegado a la Tierra gracias a enormes fragmentos de hielo que se estrellaron en la superficie terrestre durante este bombardeo
  3. Los muy fans de la Panespermia dicen que las primeras formas de vida pudieron ser extraterrestres y que llegaron como pasajeros en algunos de estos meteoritos. Es una idea tentadora, pero en cierto modo traslada a un lugar remoto e incierto todas nuestras dudas e incógnitas sobre el origen de la vida

Hoy en día, afortunadamente, el sistema solar vive una etapa mucho más tranquila y reposada. La mayoría de las órbitas se pueden modelar y predecir con una vida estimada más que suficiente para extinguirnos por nosotros mismos. En función del grado de previsibilidad de un sistema orbital, quienes saben de esto, pueden determinar la vida media prevista para una órbita, dicho de otro modo, el tiempo durante el cual la órbita va a ser previsible con los datos disponibles, pasado ese plazo, la magia del caos hace de las suyas y nos resulta temerario cuando no imposible prever como evolucionarán las órbitas de cada planeta; el problema de los 8 cuerpos...

Sin embargo las resonancias orbitales no han desaparecido ni mucho menos, Júpiter y Saturno siguen en contacto con una resonancia 5:2, por cada cinco vueltas al Sol de Júpiter, Saturno da dos, ambos planetas se vuelven a encontrar periódicamente cada dos años saturnianos (10759 días) o lo que es lo mismo, cada 60 años aproximadamente quedan en el mismo sitio para verse las caras. 

No hace falta irse muy lejos para observar resonancias, la fuerza de marea es un fenómeno común en lunas y satélites cercanos a un astro mucho más masivo. Nuestra Luna sin ir más lejos está en rotación síncrona, tarda lo mismo en rotar sobre sí misma que en dar la vuelta a la Tierra, eso explica porqué siempre vemos la misma cara. Este fenómeno sería en realidad una resonancia 1:1 y sucede en la inmensa mayoría de satélites, entre ellos las grandes lunas de Júpiter y Saturno, muchas de las cuales además tienen resonancias entre ellas: Mimas 1:2 Tetis, Encélado 1:2 Dione o Hiperión 4:3 Titán

+ info: Teoría del Gran Impacto - Migración Júpiter-Saturno - Modelo de Niza - LHB, Bombardeo intenso tardío


OGLE-2005-BLG-390Lb - Hoth, un mundo helado


OGLE-2005-BLG-390Lb es un mundo frío y distante en la constelación de Sagitario. Un pequeño exoplaneta helado demasiado lejos de su estrella... A pesar de todo, su descubrimiento, el 25 de enero de 2006, fue todo un hito; era el exoplaneta más frío y distante descubierto hasta la fecha y sin embargo, uno de los más parecidos a la Tierra.

Hasta este descubrimiento, la búsqueda de exoplanetas se enfrentaba a varias limitaciones:

  • Distancia de observación: Cuanto más lejano un exoplaneta, más difícil resulta identificarlo. Este planeta fue el primero es demostrar el método de detección por micro-lentes gravitacionales en el que la gravedad del planeta desvía la luz de una estrella mucho más lejana, haciendo que se vea en dos puntos distintos del cielo. Ese día, un análisis en la curva de luz del evento de micro-lente gravitatoria PA-99-N2 sugirió la presencia de un planeta extragaláctico orbitando una lejana estrella en la galaxia de Andrómeda (2,54 ± 0,11 millones de años luz)... era el exoplaneta más lejano conocido. El "Favor" fue mutuo, mediante este descubrimiento, las lentes gravitacionales quedaban demostradas experimentalmente, pasando del marco teórico a la práctica.
    El nuevo descubrimiento orbitaba una estrella en la galaxia de Andrómeda, relativamente cerca del centro de la Vía Láctea, a unos 21 500 ± 3300 años luz de la Tierra. Teniendo en cuenta los medios actuales, realizar un viaje intergaláctico de 20.000 años luz no parece ser la mejor de nuestras opciones.

  • Tamaño del objeto: Cuanto más pequeño un planeta, más difícil de detectar. La mayoría de los exoplanetas que se descubren tienen un tamaño considerable, por lo que serían gigantes gaseosos sin gran interés para la vida. OGLE-2005-BLG-390Lb en cambio se estima que tienen una masa de 5,5 veces la de la Tierra, por lo que muy probablemente sea un mundo rocoso. En cualquier caso, posee entre dos y siete veces la masa de la Tierra, por lo que se le consideraría una Super Tierra, al ser un planeta rocoso y estar relativamente lejos de su estrella, algunos lo han comparado con un Super Plutón.

  • Distancia a su estrella: Los pocos exoplanetas rocosos conocidos hasta la fecha se encontraban en órbitas muy cercanas a sus estrellas madre, dicho de otro modo, se estaban abrasando. El exoplaneta más periférico que conocíamos se encontraba a 0,15 UA. (Mercurio está a unas 0,39 UA del Sol), mientras que otros candidatos más separados tenían la mala suerte de orbitar a un púlsar (y tampoco es que estuviesen mucho más distantes, tan solo a 0,46 UA). Este planeta en cambio, tenía una separación relativamente amplia de su estrella madre: unos 2.6 UA, de hecho, si lo escalamos en nuestro sistema, estaría entre Marte y Júpiter... El descubrimiento de un planeta que no estaba fundido ilusionó a la comunidad científica.

Se cree que orbita una enana roja (OGLE-2005-BLG-390L), las estrellas más pequeñas, estables y abundantes del universo. El planeta está relativamente cerca de su estrella anfitriona, no obstante, las enanas rojas suelen tener poca masa por lo que son más frías (4000 ºK). Este planeta de roca helada, registraría temperaturas de hasta -220 °C, tan sólo cincuenta grados por encima del cero absoluto. Con estas condiciones la vida parece imposible; prácticamente cualquier gas se solidificaría, por lo que es muy probable que la superficie del planeta esté cubierta de amoniaco, metano y nitrógeno molecular en estado sólido. Este frío extremo hizo que el planeta fuese conocido coloquialmente como Hoth, el astro helado de La Guerra de las Galaxias.

Otro dato curioso es que OGLE-2005-BLG-390Lb está muy cerca del centro de la Vía Láctea. En esa región la proliferación de estrellas, supernovas y cataclismos es enorme, por lo que la presión y las fuerzas de gravedad que se experimentan a medida que nos acercamos al núcleo de la galaxia, Sagitario A*, deben ser algo difícil de imaginar.

+info: Nasa

PH1 - Tatooine 4.0

Representación de la superficie de PH1 (Dirk Terrell)

PH1 (Kepler-64b según su designación oficial de la NASA)​ es un planeta extrasolar situado a unos 5000 años luz un sistema estelar cuádruple. Con una edad estimada de unos 2000 millones de años, éste joven sistema figura en el catálogo Kepler bajo la denominación KIC 4862625, aunque es más conocido como Kepler-64.

Su nombre, PH1, es la abreviatura de "Planet Hunters 1", siendo el primer exoplaneta descubierto por el programa de voluntarios PlanetHunters.org. Además, es el primer tránsito observado en un en un sistema estelar cuádruple y el primer planeta conocido capaz de subsistir en este tipo de sistemas. Su descubrimiento obliga a los científicos a replantearse cómo es posible la formación y evolución de planetas en ambientes tan hostiles.

El planeta fue descubierto por dos astrónomos aficionados (Kian Jek y Robert Gagliano) pertenecientes al proyecto Planet Hunters, quienes en colaboración con expertos de la Universidad de Yale (EE UU) anunciaron su descubrimiento el 15 de octubre de 2012.​ Para lograr ver el tránsito de PH1, Planet Hunters utilizó la información suministrada por el telescopio Kepler, diseñado específicamente por la NASA para buscar señales planetarias. 

PH1 gira alrededor de un sistema estelar "circumbinario", una configuración extremadamente rara en la que un sistema binario es orbitado por un segundo par de estrellas distantes, dando lugar a un sistema estelar cuádruple y a planetas como PH1 con cuatro soles. 

El planeta es un gigante de gas con un tamaño similar a Neptuno (un radio 6.2 veces mayor que el de la tierra), pero mucho más denso (entre 20 y 55 masas terrestres). 

PH1 orbita al sistema binario cercano (Aa + Ab) más o menos cada 138.3 días. Estas dos estrellas a su vez tienen un periodo orbital de 20 días y forman una binaria eclipsante. Ambas estrellas son enanas de tipo espectral F y M con 1,5 (Aa) y 0,4 (Ab) masas solares.

Más allá de la órbita del planeta, a una distancia de unos 1000 UAs (unidades astronómicas) se sitúa el segundo par de estrellas que orbitan el sistema, el par binario distante (Ba + Bb). Ambas estrellas están separadas unas 60 UAs y serían una enana de tipo espectral G (Ba) con casi la misma masa que el sol y otra enana de tipo espectral G (Bb) con la mitad de la masa solar.

Representación de PH1 para PlanetHunters (Dirk Terrell)

El primer planeta descubierto con más de un sol fue HD 188753 Ab, un planeta extrasolar, algo más grande que Júpiter, orbitando el sistema triple HD 188753. Fue descubierto por el doctor Maciej Konacki y su descubrimiento puso en tela de juicio las teorías existentes hasta el momento sobre la formación de los sistemas estelares y los planetas. 

En 2003 el científico polaco Maciej Konacki empleó el telescopio Keck I en Hawaii para buscar indicios de la existencia de planetas en el espectro de sistemas múltiples, existencia que inicialmente se consideraba imposible. Posteriormente, las investigaciones continuaron en el telescopio TNG de Canarias, donde se detectó el primer candidato dentro del sistema triple HD 188753, siendo publicados los datos en el año 2005 en la revista Nature. Los datos indicaron que el candidato era una gigante gaseoso 1,4 veces más grande que Júpiter. 

El autor, amante de la saga Star Wars, bautizó al cuerpo celeste con el nombre de Tatooine por hallarse en un sistema similar; pese a que el mundo presentado por George Lucas gira en torno a un sistema doble y es de tipo Tierra cuando el real lo hace en un sistema triple y es un gigante gaseoso. 

Este descubrimiento chocaba con la teoría más extendida sobre la formación de planetas, por lo que la comunidad científica se mostró escéptica sobre el descubrimiento. En 2009 Konaki y otros investigadores aportaron más pruebas sobre la existencia de Tatooine en un estudio sobre los planetas orbitando en sistemas triples. Así mismo, y otros investigadores acuñaron el acrónimo T.A.T.O.O.I.N.E. (The Attempt To Observe Outer-planets In Non-single-stellar Environments) para dar nombre a los planetas como Tatooine existentes en sistemas estelares que no debería albergar esos cuerpos 

+info: PlanetHunters.org

GJ 1214 b - Waterworld


GJ 1214 b es un una supertierra con 6 veces la masa de la Tierra y 2,6 veces su radio; orbita la estrella GJ 1214 situada a 40 años luz en la constelación de Ofiuco. Inicialmente avistado por el proyecto MEarth, fue descubierto por David Charbonneau y su equipo el 16 de diciembre de 2009, siendo la segunda supertierra descubierta tras COROT-7b y la primera en la que se logra identificar una atmósfera.​ Posteriormente fue investigado más a fondo por el espectrógrafo HARPS en el telescopio de ESO, en La Silla. GJ1214b es el segundo exoplaneta en el que los astrónomos han podido determinar su masa y radio, consiguiendo así pistas vitales sobre su estructura.

Sabemos que orbita muy cerca de su estrella, con un semieje mayor de tan solo 2 millones de Km (unos 0.06 UA), 70 veces más cerca que la Tierra del Sol. Esto implica, entre otras cosas, un periodo orbital muy breve: sus años solo duran 38 horas. 

A pesar de tener unas temperaturas elevadas debido a su cercanía a la estrella, GJ 1214 b es más frío que cualquier otro planeta descubierto mediante su tránsito. Sus temperaturas de equilibrio estarían entre 120 y 282 °C, dependiendo de la cantidad de radiación que el planeta refleje al espacio.

GJ 1214 b es un planeta extrasolar en tránsito: es decir, su masa y radio se deducen del desplazamiento doppler en el espectro de la estrella GJ 1214 y mediante el oscurecimiento de la luz de la estrella cuando el planeta pasa por delante (tránsito).​ Estas observaciones no proporcionan pruebas suficientes sobre la estructura o la composición del planeta, por lo que en la actualidad, no hay evidencia directa de la presencia de agua o de cualquier otra molécula.

Sin embargo, la masa y el radio del planeta, sugieren que existe una envoltura gaseosa relativamente gruesa y densa, de unos 200 km de espesor. Los análisis del espectro plano del exoplaneta descartan una atmósfera de hidrógeno simple, agua, dióxido de carbono o metano. En vez de eso, algo en la zona alta de la atmósfera está bloqueando la luz y evita que penetre más allá. Y todo apunta a que se trata de nubes. Dado que su temperatura atmosférica excede la del punto de ebullición del agua, y teniendo en cuenta otros datos, algunos modelos sugieren que GJ 1214 b podría tener nubes de algún tipo de sal en su atmósfera superior, que contribuirían al espectro plano del planeta detectado por el Hubble. 

En planetas fríos dominados por el agua, la atmósfera, compuesta principalmente por vapor de agua, puede ser mucho más gruesa que la de la Tierra produciendo un fuerte efecto invernadero. 

Por otro lado, los planetas denominados "neptunos calientes", cerca de su estrellas, podrían perder sus atmósferas a través del escape hidrodinámico, dejando únicamente sus núcleos con diferentes líquidos sobre la superficie. A pesar de que la atmósfera planetaria aún no se ha confirmado directamente, teniendo en cuenta la edad estimada del sistema planetario y el cálculo del escape hidrodinámico, los científicos concluyen que  GJ 1214 b ha sufrido una pérdida significativa de atmósfera durante su vida; cualquier atmósfera que aun quede, no sería primordial.​ Los futuros telescopios, como el telescopio Espacial James Webb, podrán confirmar algunos de estos datos.

Basándonos en modelos y escenarios previos sobre la formación y evolución de planetas,​ GJ 1214 b podría ser un planeta rocoso con una atmósfera desgasificada rica en hidrógeno (un MiniNeptuno) o un planeta océano. Además se cree que está formado principalmente por un 75% de agua helada y otra parte de silicio y hierro, por lo que es el exoplaneta con más opciones de ser un planeta océano de todos cuantos hemos descubierto hasta la fecha.

Si es un mundo de agua podría ser considerado como una versión más grande y caliente de la luna Europa de Júpiter.​ En caso de confirmarse como un planeta océano,​ su interior estaría compuesto por un núcleo rocoso rodeado de agua, la proporción de la masa total sería de ~25 % de roca y ~75 % de agua, cubierta por una espesa atmósfera con gases como el hidrógeno y el helio (~ 0,05 %)

Los planetas de agua podrían ser resultado de una migración planetaria hacia el interior y se originan como protoplanetas que se formaron a partir de materiales volátiles ricos en hielo.​ Debido a la variación de la presión en la profundidad, los modelos de agua incluyen un mundos de vapor, de líquido, superfluidos, hielos a alta presión en fase sólida como el hielo VII, o las fases de plasma del agua.

Un planeta océano (también denominado mundo acuático) es un tipo hipotético de planeta cuya superficie estaría completamente cubierta por un océano de agua o de otros líquidos, sin islas ni continentes o tierras emergidas. 

Diversas simulaciones de la formación del sistema solar han demostrado que los planetas probablemente emigren hacia el interior o el exterior a medida que se van formando, existiendo por tanto la posibilidad de que los planetas helados se trasladasen a órbitas donde su hielo se derrite a su forma líquida, convirtiéndolos en planetas océano (Marc Kuchner​ y Alain Léger,​ 2003). Tales planetas, en teoría, podrían soportar algunas formas de vida. 

En esos planetas, los océanos serían de cientos de kilómetros de profundidad, mucho más profundos que los de la Tierra. Las inmensas presiones en las regiones más bajas de esos océanos podrían dar lugar a la formación de un manto con formas exóticas de hielo, más cálido que hielo convencional. Si el planeta se encontrase lo suficientemente cerca de su sol para que la temperatura del agua llegara al punto de ebullición, el agua se volvería supercrítica, sin una superficie definida.​ 

Los océanos, mares y lagos, pueden estar compuestos de líquidos distintos del agua como los lagos de hidrocarbono en Titán. Dentro de nuestro sistema solar, se especuló con la posible existencia de mares de nitrógeno en Tritón, sin embargo, esta posibilidad ha sido descartada.​ Por debajo de la espesa atmósfera de Urano y Neptuno se especula con que estos planetas estén compuestos de océanos de fluidos calientes de alta densidad con agua, amoníaco y otras sustancias volátiles.​ Por otro lado, las capas gaseosas exteriores de Júpiter y Saturno transicionan sin problemas en océanos de hidrógeno líquido. La atmósfera de Venus se compone en un 96.5 % de dióxido de carbono, y en su superficie, la presión hace del CO2 un líquido supercrítico.

Europa oculta un inmenso océano bajo su gruesa capa de hielo. 

Asimismo, hay evidencias de que las superficies heladas de las lunas Europa, Ganímedes, Calisto, Titán y Encélado funcionan como cáscaras flotantes sobre océanos muy densos de agua líquida o amoníaco. Fuera del sistema solar, GJ 1214 b es nuestro candidato más probable para ser un planeta océano

Los planetas telúricos extrasolares que están extremadamente cerca de su estrella estarán anclados por acoplamiento de marea a esta, por lo que un hemisferio del planeta podría consistir en un océano de magma. Cuando las temperaturas y las presiones son adecuadas, multitud de productos químicos volátiles pueden aparecer en forma líquida: ácido sulfúrico, agua, amoníaco, argón, cianuro de hidrógeno, etano, fosfina, hidracina, hidrógeno, metano, neón, nitrógeno, óxido nítrico, sulfuro de carbono o sulfuro de hidrógeno... 

Teniendo en cuenta la cercanía a su estrella, las fuerzas de marea en GJ 1214 b deben de ser brutales. Con una temperatura media de 230º C, el océano global de GJ 1214 b estaría constantemente en ebullición y el interior escondería exóticos estados del agua, como el hielo caliente o el agua superfluida. Si además consideramos que su densa capa de nubes y su elevado albedo permitirían que parte del agua se conserve en estado líquido, es factible que un gran volumen de agua en forma de ola recorra todo el planeta cada 38 horas... un escenario bastante similar al del planeta Miller en Interstellar

2MASS J2126–8140 y los planetas errantes

Representación artística del planeta 2MASS J2126-8140 (Universidad de Hertfordshire/Neil Cook) 2MASS J21265040−8140293 , también conocido co...